
La justicia dictó sentencia por el asesinato de Thiago Alarcón Lucero, el niño de 10 años que murió tras recibir un disparo en Bernal Oeste. Los jueces condenaron a Sebastian Ruiz a 15 años de prisión y a Joel Pogonza a 14 años de cárcel por el homicidio, lo que desató una violenta reacción por parte de los allegados de los detenidos.
Familiares y conocidos de los condenados protagonizaron serios incidentes frente a la sede judicial de penales. Ante los disturbios, el fiscal Jorge Saizar coordinó un operativo con la Comisaría 1ra y la delegación de Custodias para controlar la situación, el cual culminó con varios manifestantes aprehendidos bajo los cargos de resistencia a la autoridad y amenazas.







