La histórica fábrica de vidrio Rigolleau, emblema de Berazategui con más de un siglo de historia, enfrenta una situación crítica marcada por la caída de ventas y el apagado de sus hornos. La sustitución de producción local por artículos importados, principalmente de China, ha encendido las alarmas sobre un posible proceso de desindustrialización que afecta directamente el empleo y la identidad de la comunidad.
Detrás de este escenario, crecen las críticas a las políticas económicas actuales, señaladas por la apertura de importaciones y el debilitamiento del consumo interno. Lo que sucede en esta planta no se percibe como un hecho aislado, sino como el reflejo de un debate urgente sobre el modelo de país y el futuro del trabajo argentino frente a la competencia externa.






