La situación en el norte de Chubut es crítica tras el avance de un incendio que ya arrasó con más de 2.000 hectáreas de vegetación nativa y bosques implantados, obligando la evacuación preventiva de 3.000 personas en las zonas de Epuyén y Puerto Patriada. Pese al despliegue de 200 brigadistas y seis medios aéreos, las condiciones climáticas de sequía extrema y altas temperaturas impiden contener las llamas. Las autoridades provinciales denuncian que el inicio del fuego fue intencional, basándose en el hallazgo de artefactos explosivos y amenazas telefónicas previas que están siendo investigadas por la justicia.
En el marco político, el gobernador Ignacio Torres coordina esfuerzos con el Gobierno Nacional, mientras el senador Martín Soria presentó un proyecto de ley para declarar la emergencia ambiental y económica en la Patagonia. La iniciativa surge en medio de fuertes críticas por el recorte presupuestario en el Plan Nacional de Manejo del Fuego, lo que habría limitado la capacidad de respuesta ante el siniestro. Con un pronóstico que no prevé lluvias para la próxima semana, los equipos de emergencia han priorizado la protección de viviendas y estructuras edilicias frente a un fuego que se mantiene fuera de control.
