El fin de año de Javier Milei fue un reflejo del turbulento 2025 que transitó su gobierno. Después de un primer semestre apabullante, el presidente libertario enfrentó una debacle electoral en las desdobladas bonaerenses que lo llevó a pedir ayuda en Washington. Sin embargo, el resultado inesperado de las elecciones del 26 de octubre le devolvió el aliento: su aprobación subió 10 puntos (de 37% a 48%) y la negativa se desplomó de 63% a 51%, según la consultora Zuban-Córdoba.
La interna del Gobierno sigue candente. Karina Milei y Santiago Caputo mantienen una pulseada que “no muere, sino que muta”. Mientras el “karinismo” celebra resultados electorales en Córdoba y Santa Fe, el “caputismo” atribuye el triunfo a la gestión de Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., cuyo respaldo financiero fue clave tras la derrota en PBA.
En cuanto a la campaña, Milei intensificó su presencia en el interior del país, visitando provincias como Tierra del Fuego, Santa Fe y Entre Ríos, con el objetivo de apuntalar a sus candidatos de cara a las elecciones. A pesar de los escraches y la oposición, el presidente sigue adelante con su estrategia, enfatizando la dicotomía “pasado-futuro” y su proyecto de libertad.