La histórica cristalería Rigolleau, con 120 años de trayectoria en Berazategui, comenzó a despachar productos importados con la inscripción “Hecho en China”, lo que marca un severo retroceso en su capacidad de producción local. Esta decisión se da en un contexto de crisis profunda para la firma, que ya acumula pérdidas millonarias superiores a los 7.000 millones de pesos en los últimos dos años y mantiene apagado uno de sus hornos industriales.
El giro comercial hacia la importación ha encendido las alarmas entre los trabajadores, quienes temen una nueva ola de despidos que se sumaría a los 100 ya registrados recientemente. Mientras la planta opera apenas al 60% de su capacidad y las ventas físicas caen un 11%, el avance de la mercadería asiática pone en jaque la identidad de la “Capital Nacional del Vidrio” y la estabilidad laboral de la región.






