
Diversas consultoras y analistas económicos proyectaron que la inflación de junio se ubicará por debajo del 2% mensual, consolidando el camino de desaceleración iniciado tras el registro de mayo, que fue del 2,1% según el INDEC. Esta tendencia a la baja responde, principalmente, a una dinámica de precios más moderada en las primeras semanas del mes, impulsada por el comportamiento contenido de los alimentos y menores incrementos en los servicios públicos regulados.
En este sentido, firmas como EcoGo han estimado un avance del 1,9% para el índice, destacando que la decisión de mantener sin cambios el valor de los combustibles ha evitado presiones inflacionarias adicionales. A su vez, otros especialistas señalan que la estabilidad en el precio de la carne y una menor inercia en la inflación núcleo —que excluye componentes regulados y estacionales— son señales positivas de que el proceso inflacionario comienza a mostrar signos de mayor control tras los picos registrados durante el primer trimestre del año.
Sin embargo, desde el sector advierten que es necesario mantener la prudencia. Aunque el sendero de desinflación sigue abierto gracias a la disciplina fiscal y el ancla cambiaria, los expertos señalan que existen focos de tensión hacia adelante. Por consiguiente, la evolución de los precios en la segunda mitad del año dependerá de factores clave como la actualización de tarifas, la dinámica de las remarcaciones y el ajuste en el tipo de cambio a partir de julio, desafíos que determinarán si se alcanza la meta anual proyectada entre el 31% y el 33%.







