
Natalia y su esposo, ambos docentes y vecinos de Berazategui, viven con miedo en su propia casa de calle 152, a pocos metros de la Comisaría 1ra. El primer golpe fue en septiembre, cuando los delincuentes aprovecharon que no había nadie y a plena luz del día barretearon la puerta de entrada para llevarse dinero en efectivo, celulares, computadoras y todos los objetos de valor que encontraron. El hecho los dejó destruidos, no solo por lo material sino por la sensación de violación a su intimidad.
La pesadilla no terminó ahí. Hace apenas unos días, los mismos ladrones intentaron entrar de nuevo con la misma modalidad. Por suerte esta vez la pareja estaba adentro, habían reforzado la puerta y el marido logró ahuyentarlos a los gritos. Ahora aseguran que no duermen tranquilos, que no tuvieron respuestas de la Policía y que analizan seriamente mudarse del barrio porque sienten que en cualquier momento van a volver a entrar.






